miércoles, 20 de abril de 2011

CUENTOS Y POESIAS

MARÍA OLDWOMAN Y SU NIETA MAENA YOUNGIRL.
(CUENTO)

En la villa de un país lejano, donde el oro florecía como el viento, vivían una tierna abuela y su nieta, que respondían a los nombres de María Oldwoman y Maena Youngirl, respectivamente. La mujer en su rostro reflejaba que tenía casi mil años, pero su nieta apenas 1 añito, en ese país el tiempo pasaba muy rápido y se multiplicaba diez veces respecto al de las personas de otras partes del planeta, es decir por cada año de un ser normal la abuela completaba 10, por ello al cabo de un año la niña ya tendría 10. Las dos mujeres departían juntas en su vieja casa, nunca les faltaba de comer, puesto que guardaba celosamente un tesoro en su chimenea.
Cierto día la despensa empezó a verse vacía y entonces la abuela tomó la decisión de bajar al pueblo a comprar unos víveres y tuvo que dejar a su nieta sola. Antes de salir dejo un hechizo alrededor de la casa, el cual consistía en que cualquier persona que entrase a la casa sin permiso y no le diera a la nieta su “chocolate con queso” le caería la maldición del “chinoldo”, esta maldición revertía las edades, es decir, los viejos se volvían niños y los niños se volvían viejos.
Con raros presentimientos la abuela bajo al pueblo a realizar sus compras, de repente le cayó una gran gota de agua en la cabeza, indicio del gran aguacero que se venía. Confiada de su conjuro caminó afanosa para su destino. Luego de varias horas de caminar llegó por fin al pueblo, arrimó al mercado e hizo todas las compras, mientras pagaba algunos alimentos se sintió un gran estruendo en el techo y seguido de eso el desplome de varias tejas y palos que sostenían los viejos cobertizos. Efectivamente, se trataba de una gran tormenta acompañada de rayos y centellas que obligó a la gente a quedarse en sus casas. La abuela temerosa y a la vez preocupada por su nieta trato de salir en carrera para su casa, pero un electrizante rayo se lo impidió, por lo que decidió mejor pasar la noche en el pueblo confiada en que nadie aparecería por allá con semejante tempestad.
En la casa las cosas iban peor, las tejas poco a poco se resquebrajaban y el agua trataba de entrar velozmente. La niña nada más pataleaba y balbuceaba algunas palabritas sin darse cuenta del peligro que le esperaba. En ese momento un hombre irrumpió en la casa con gran fuerza y desesperación. El hombre, quien superaba los mil años, vio perplejo a esa niñita sola y abandonada en la casa a punto de caer. El hombre, cuyo nombre era Jaimito Oldman tomó la niña, la envolvió en una manta y la sacó de allí y la llevó a su casa, pero nunca le dio su “chocolate con queso”.
Al otro día llegó la vieja María Oldwoman y noto la ausencia de su nieta y con gran furia repitió el hechizo a quien tuviera en sus manos a la pequeña Maena Youngirl y en efecto le cayó al viejo Jaimito Oldman quien de inmediato empezó a rejuvenecer y al mismo tiempo la pequeña Maena empezó a envejecer, cada uno en su respectivo proceso iban llegando a la misma edad, Maenita se convirtió en una bella dama y Jaimito en gran un caballero muy apuesto, precisamente en ese momento apareció la abuela y vio que su nieta había sido contagiada del hechizo y gritó estrepitosamente deteniendo de inmediato el maleficio. El viejo Oldman, ahora muy joven y apuesto se enamoró inmediatamente de la bella y saludable Maena, quien sintió lo mismo. Sin más ni más se enamoraron y se prometieron amor eterno. Esa linda pareja fue feliz para siempre teniendo lindos hijos a los que los llamaron: Nelsito, Luchito, Estelita, Eduardito, Herrerita y Medinita, y otros de los que las historia poco recuerda, los cuales crecieron y se educaron juntos un bonito colegio con el nombre del santo Bautista, hoy ya pocos quedan pero su legado no ha muerto aun. FIN




SOTOMAYOR TIERRA DE GENTE NOBLE…

Noble cordillera de valientes
Valientes que te dieron la gloria
Gloria insignia de tus saberes
Saberes que hinchan tu orgullo.
Orgullo de quien nace en tu seno
Seno y cuna de grandes hombres
Hombres puros de los Andes
Los Andes, o también Sotomayor
Sotomayor, que te sostienes en la ladera
Ladera de bellos y verdes campos
Campos repletos de oro virgen
Virgen pura que adoras en las tardes
Tardes intensas de escasa melancolía
Melancolía de la cual hoy lloro cada día
Día triste, solitario y en agonía.
Agonía que embarga mi alma
Alma que ya no tiene calma
Calma que entras en discordia
Discordia de alma y corazón
Corazón que te quedaste triste
Triste de no volver a verte
Verte otra vez es mi ilusión
Ilusión que cumpliré algún día.
Día en que te cumpliré mi intensión.